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Actualidad

12/7/2012, midnight

Como si se tratara de un acto de magia, el agua de lluvia que cae en el pavimento de algunos edificios públicos se absorbe en cuestión de segundos.

Esos pisos son especiales, pues tienen la capacidad de filtrar el agua pluvial y así alimentar los mantos acuíferos, además de que el líquido puede reutilizarse para riego o en servicios sanitarios.

Este tipo de suelos pueden instalarse en estacionamientos, plazas y banquetas y se fabrican sin arena, la cual se sustituye por un aditivo conocido como 'hidrocreto', que es un concreto premezclado.

Al carecer de arena, el cemento y el agua hacen que las gravas se peguen, potencializando la función del aditivo. Y entre los huecos que quedan se puede filtrar el agua.

Tiene una muy alta resistencia a la compresión y a la flexión, de tal forma que también sirve como pavimento para circulación de camiones y autos, explica Alejandro Álvarez Gómez, director general de la empresa Concreto Ecológico de México.

Este sistema de pisos y pavimentos porosos fue el ganador del Cleantech Challenge 2012, un torneo de empresas verdes que busca impulsar las mejores iniciativas de tecnología limpia y en el que se inscribieron mil propuestas de toda América Latina.

El torneo estuvo organizado por una empresa mexicana pero, entre sus auspiciantes están el Gobierno de Estados Unidos y la Organización de las Naciones Unidas.

Entre los premios que obtuvo el fabricante del 'hidrocreto' se encuentra una remuneración económica de 900 mil dólares que la empresa invertirá en investigación y desarrollo, en colaboración con especialistas de las mejores universidades tecnológicas de los Estados Unidos.

Además, el Gobierno de Estados Unidos encomendó un estudio para la instalación del 'hidrocreto' en varias instalaciones. Si funciona, se autorizaría su implementación en cerca de 300 mil kilómetros de redes viales en el país.

Las ventajas

Luego de analizar la mecánica del suelo, la empresa determina si el sistema que usará servirá para recargar mantos acuíferos o para que el agua sea reutilizada.

El sistema completo consiste en compactar el terreno natural, hacer pozos de absorción (generalmente cada 100 metros cuadrados), que es prácticamente un hoyo que se rellenade piedras y sobre el terreno natural estructuran unas bases para que el concreto pueda soportar la circulación de vehículos.

Las bases de piedra y el concreto, al ser 100 por ciento permeable, hacen que el agua llegue directamente al terreno natural y de ahí pueda infiltrarse al subsuelo, generando enormes beneficios al medio ambiente y garantizando mejoras en los ciclos de vida cercanos a las carreteras, algo que hasta ahora no se había podido hacer.

Por el contrario, cuando se trata de recuperar el agua no se instalan pozos de absorción sino polietileno (plástico resistente), y por desnivel el agua es conducida a una cisterna.

Ahí se bombea y se puede usar para riego o servicios sanitarios.

El producto está certificado por el Instituto Internacional de Normalización de la Construcción.

Además, cuenta con una certificación del Gobierno de México que lo reconoce como permeable y resistente para la construcción de calles secundarias, banquetas y plazas.