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Sí se puede


Retrospectiva 2012

12/28/2012, midnight
Sí se puede

Barack Obama, Bill y Hillary Clinton, "Michael Phelps, el popular rapero surcoreano Psy y hasta el ya famoso robot Curiosity. Para nosotros, ninguno de ellos alcanza la dimensión que en 2012 alcanzaron los inmigrantes ilegales que viven en los Estados Unidos.

Esta población, de la cual el 8o% es de origen hispano, fueron noticia tras el anuncio del Presidente Barack Obama, quien el pasado 15 de junio, dijo que algunos indocumentados, especialmente jóvenes, no serían deportados si cumplían ciertos requisitos.

Ellos tuvieron una participación en la reelección del Presidente, de quien ahora esperan cumpla la promesa de sacar adelante una reforma que beneficie a familiares y amigos.

El personaje de este grupo en 2012 fue el reconocido periodista José Vargas, que hace un año reveló su situación.

En una edición especial de la revista TIME lanzada este año con un tiraje récord, Vargas comienza narrando su propia historia y cómo ha sido tratado por varios estadounidenses al no poseer un estatus legal, una historia que de una forma u otra comparten millones de personas que viven, tienen familias, trabajan y pagan impuestos, pero que son llamados "ilegales".

Luego de que el año pasado este periodista confesara en un artículo para el diario The New York Times que vive como indocumentado, Vargas permaneció meses con el temor por saber cuándo vendrán las autoridades por él. Lo hizo por "salir del armario" de su condición de inmigrante sin documentos, y al darse cuenta de que las autoridades no actuarían, dedicó su tiempo a encontrar las historias de otros inmigrantes que han llegado a ese país, los miedos y las limitaciones que viven a diario.

Así como él relata que llegó a Estados Unidos a los 12 años, sin documentos legales, y pudo estudiar y graduarse de la universidad, y ahora ser un perio-dista exitoso, considera que el tema de la inmigración debe trascender los discursos de las campañas y buscar soluciones.

"¿Por qué no ser legal?", cuenta que le han cuestionado los ciudadanos estadounidenses e incluso los mismos ilegales. La respuesta deja en claro que el camino para obtener una "tarjeta verde" que le otorgue la residencia puede llevar más de 10 años.

Por ello, con su Fundación, compartió la lucha que ha llevado en los últimos meses para cambiar la visión que muchos tienen sobre los indocumentados, sus vidas, sus posibilidades y limitaciones.

Una lucha que el país comienza a reconocer. Haber alzado la voz significó mucho y volvió a probar que "sí se puede".