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Ahora... ¡A Trabajar!


Actualidad

11/16/2012, midnight
Ahora... ¡A Trabajar!

No habrá tregua para Barack Obama. Desde enero deberá seguir con las riendas de un país que ha dado señales de renacimiento, pero a un ritmo más lento de lo que se esperaba. Reina la incerti-dumbre sobre qué pasará con la primera potencia, en un mundo en crisis donde crece el poderío chino.

Estados Unidos, que en 18 meses de recesión perdió 8,4 millones de empleos, ha estado creciendo levemente durante 40 meses, ha creado 5,5 millones de puestos de trabajo, pero todavía esto no se siente en la calle.

Cuando asumió Obama su primer período, todo parecía desmoronarse. En el último trimestre de Geor-ge W. Bush, la economía se había contraído un 6,3%, la mayor caída en un cuarto de siglo, y las ganancias empresariales habían tenido su reducción mayor en cincuenta y cinco años.

El índice de desempleo estuvo por encima del 8% de la fuerza laboral durante 43 meses. En algunos estados alcanza límites impensados en este país. En la Nevada profunda, por ejemplo, lejos de las luces de Las Vegas, la desocupación es récord en el país: un 14% no tiene trabajo. Otros complicados son California y Michigan, con 12%.

La abstracción de los números se refleja en la vida de la gente. Ya es más común ver "homeless" durmiendo en plazas o calles de Los Angeles, ciudadanos de clase media empobrecida que buscaban comida gratis con cupones, o barrios enteros, como por ejemplo el deprimido East Point de Atlanta, Georgia, con casas con carteles en venta.

Obama ajustó su presidencia a ese nuevo panorama. El frente interno requería demasiado dinero y energía para dilapidarlo afuera. Retiró tropas de Iraq, comenzó a replegarse de Afganistán y no sumó aventuras guerreras.

Ahora Obama deberá afrontar un drama urgente ni bien asuma. Se trata del llamado "abismo fiscal" ("fiscal cliff)", un brusco aumento de los impuestos, sumado a un recorte de los gastos que recaerá sobre el 90 por ciento de las familias. Los dos mecanismos del "fiscal cliff" arrancarán entre fines de diciem-

bre de 2012 y principios de enero de 2013.

Esto fue porque Obama y el Congreso dominado por los republicanos llegaron a un pacto que postergó la solución del tema del déficit fiscal, que suma un billón de dólares anuales.

Ahora Obama deberá negociar un nuevo pacto. Ese llamado "precipicio fiscal" es la mayor preocupación económica hoy en Estados Unidos y el resto del planeta entre quienes

miran un poco más allá del resultado electoral, porque la combinación de ambos efectos (subida de impuestos y recorte de gastos) puede precipitar a la primera economía del mundo, de nuevo, en la recesión.

Según algunas estimaciones, de no haber un acuerdo en el Congreso, los recortes automáticos del gasto y el aumento de los impuestos podrían reducir el PIB estadounidense en un cuatro por ciento, haciendo aumentar el uno por ciento la tasa de desocupación.

La incertidumbre sobre este y otros temas está afectando la economía.

La incertidumbre no sólo viene del frente interno. También Obama deberá mirar atentamente a Europa, que no logra recuperarse. Y también a China, que en estos días cambiará de liderazgo y que sigue creciendo y desafía con su inmenso PBI a la primera potencia mundial.