Quantcast
La Ganga Online
4:00 a.m., 11/23/2014 | 49°

¡Jugemos!


Lunazul

11/16/2012, midnight
¡Jugemos!

Los padres lo saben de una manera instintiva: un niño que juega es un niño que crecerá sin problemas y se abrirá camino en la vida, aligual que podrá superar los obstáculos mejor. Muchos padres están acostumbrados a llevar al niño al pediatra para que lo midan, pesen y controlar, así, su crecimiento físico. Pero ¿y su desarrollo psíquico? ¿Cómo se puede evaluar? Pues, simplemente, observando cómo juega.

Por los juegos que practica un niño de entre 6 meses y 5 años, podemos conocer su equilibrio psicológico: esos juegos revelan en qué punto se encuentra de su crecimiento afectivo y emocional, de la construcción de su autoestima, de su seguridad interior, de su curiosidad y de la afirmación de su personalidad.

Pero, cuidado, se trata tan sólo de un elemento de referencia. El hecho de que un niño se niegue a jugar a las escondidas a los 4 años no significa que sufra un retraso. Simplemente tiene su propio modo de crecer, su ritmo. Y, a los 7 u 8 años, habrá alcanzado el mismo equilibrio psíquico que los demás niños.

En el caso de que su hijo de 3 ó 4 años de edad no soporte jugar a las escondidas, si llora o siente pánico, no lo fuercen: sin duda siente auténtico terror porque no asimila que sus padres sigan existiendo fuera de su vista.

Para ayudarlo a progresar y a superar sus dificultades ante esta natural separación, no duden en echar mano de juegos habitualmente destinados a niños más pequeños. Por ejemplo, esconder objetos por la casa y jugar a buscarlos juntos. Eso le podrá reforzar la confianza en sí mismo.