Son 2 piezas claves
11/16/2012, midnight
En la grisácea y fría tarde del último domingo, en el Estadio Azteca predominaba un un murmullo que poco a poco fue transformándose en un canto: "Ole... Ole... ole... Chucho, Chucho... ".
Tres minutos más tarde, cuando "la clientela" se dio cuenta de que hasta cierto modo estaba siendo injusta, los ojos y los vítores se polarizaban: "Oleóle... Piojo, Piojo...
El "americanismo" había entendido muy bien quienes era los "culpables" de haber elevado el nombre del América hasta los primeros lugares de la tabla general, cuando hace no mucho el equipo había tocado fondo y había conocido la vergüenza y el desprestigio deportivos de vivir en los últimos lugares.
Uno lo hizo con sus goles, con sus actuaciones en la cancha y el otro tomando decisiones importantes desde la banca.
Cristian Benítez y Miguel Herrera, en el orden que usted quiera, perecen >er los rostros más visibles le esta recuperación ame-"icanista al más alto nivel leí campeonato.
Irónicamente, ninguno de los dos parecen :ener nada garantizado en il futuro inmediato de la organización.
A Miguel Herrera se le /ence su contrato a al fina-izar el torneo y nadie ha lamado de la oficina del Dresidente Ricardo Pelaez 3ara insinuarle una renovación antes de que el Amé-•ica establezca su suerte en la liguilla por el título. Y los rumores son cada vez más poderosos sobre que el América tendrá que atender una interesante oferta rusa por el delantero de la selección ecuatoriana.
¿Están Herrera y Benitez seguros en el futuro inmediato del América? Por ahora, aunque usted no lo crea, la respuesta es no.
Benitez ha sido un delantero al nivel de los mejores que han jugado en la historia del club amarillo.
Tiene 33 goles y 5 asistencias en 52 partidos de Liga con el equipo. No sólo eso: cuando el ecuatoriano anota o asiste para gol, el América tiene una marca de 17 ganados, 9 empatados y solo 4 perdidos.
¿Y de Herrera qué se puede decir? Llegó a Coapa con un horizonte lleno de cenizas. El equipo ya se había deteriorado en la segunda época de Manolo Lapuente, en los días de Carlos Reino-so y hasta el pasar de Alfredo Tena. La administración Bauer había tocado fondo.
"El Piojo" le dio fuerza, identidad y dirección a un trabajo. En su primer torneo, puso al América en las semifinales y hoy respira entre los tres mejores. No se le puede pedir más.
Tal parece que el América quiere ver para qué alcanza este equipo en la liguilla y de ahí podrían depender, en gran medida, las decisiones sobre el futuro inmediato.
Realmente no sabemos cuál de los dos es más importante. Lo único seguro es que sin "Chucho" y sin "El Piojo", el América no iría a ninguna parte.













