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Gran Golpe


Actualidad

10/26/2012, midnight
Gran Golpe

En los últimos siete días, la organización criminal de los Zetas ha sufrido lo que no sufrió en diez años, desde que comenzó a operar a lo largo y ancho del territorio mexicano.

Heriberto Lazcano, alias El Lazca o El Verdugo, máximo líder del cartel de Los Zetas, cayó abatido por la Marina en una carretera en la pequeña del norteño estado de Coahuila. El anuncio representa, junto con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, el golpe más fuerte al narcotráfico en el sexenio de Felipe Calderón. De eso no hay dudas.

Pero increíblemente el Gobierno mexicano no tiene ya el cuerpo del capo. Un comando armado robó el cadáver de la funeraria, apenas 3 horas después que las autoridades le tomaran fotografías y las huellas dactilares.

Las imágenes, así como la comparación de sus huellas, comprobaban que el fallecido era Lazcano, líder de Los Zetas, segundo cartel más importante del país, solo superado por el cartel de Sinaloa del "Chapo" Guzmán, grupo con el que libra una sangrienta batalla en distintos puntos del país.

De hecho la Marina no sabía que una de las personas abatidas en Progreso fuera el líder de Los Zetas. El mando militar tuvo la

primera noticia de su identidad un día después del abatimiento, cuando se lo informó la Procuraduría de Coahuila.

Con Lazcano los Zetas inauguraron hace años un nuevo modelo criminal.

La organización combinó el narcotráfico con modalidades nuevas del crimen. Ofreció protección y extorsión a organizaciones criminales locales (robacoches, secuestradores, bandas dedicadas al tráfico de indocumentados o al robo de hidrocarburos) y a las mafias que se les enfrentaban a lo largo de la larga ruta que controlaban, que comprende el este del país, desde Quintana Roo y Chiapas hasta los fronterizos Estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas. El objetivo era integrarlos en una suerte de federación de bandas criminales alas que se les exige un porcentaje de las ganancias obtenidas a través de sus delitos.

Horas antes de esta victoria, la Marina había detenido a Salvador Alfonso Martínez Escobedo, cuyo historial criminal ha significado muerte y miedo en al menos seis estados de México de 2002.

Este sujeto de 31 años de edad, apodado La Ardilla, es acusado de matanzas colectivaas y de las mayores fugas masivas de reos. Durante la presentación ante la prensa, Martínez se mostró sonriente y no paró de mostrar a los fotógrafos el pulgar hacia arriba.

Es también acusado de participar en la matanza de 72 inmigrantes en San Fernando, Tamaulipas, en agosto de 2010. Asimismo, lo ligan con las fosas clandestinas en esa misma región donde han sido encontrados más de 200 cadáveres. Sería responsable, además, de matar a un estadounidense en una presa fronteriza y de asesinar al policía mexicano que fue designado para investigar ese homicidio.

Como coordinador de Los Zetas en una enorme región que abarca a Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas —la mitad de los estados fronterizos con Estados Unidos— Martínez es señalado como el operador de la fuga de 151 presos en Nuevo Laredo (diciembre de 2010, la más grande de la historia) y de 131 presos en Piedras Negras (mes pasado).

Con información obtenida en la confesión de La Ardilla, el Ejército mató a 36 delincuentes en 3 enfrenta-mientos sucedidos en Vera-cruz y Tamaulipas.