Promesa de Show
Deportes
2/1/2013, midnight
¡Llegó el día! Este 3 de febrero viviremos un Super Bowl inédito, de mucho poder, que enfrentará a dos hermanos en respectivos bandos, lo cual le pone aún más morbo al juego que verán más de 500 millones de personas en el planeta.
Hay mucho en juego. En este análisis, establecimos los factores que serán clave para la victoria.
Primero está la la obsesión de San Francisco por un título. Luego de 18 años de
ausencia en el partido grande, la franquicia leyenda de la NFL busca su sexto trofeo Vince Lombardi. Su última aparición se dio con Ste-ve Young como Quarterback, osea que ya llovió y fuerte desde aquella época.
De conseguirlo, empatarían en cuanto a títulos a los Acereros de Pittsburgh y serían los primeros en ganar los seis Super Bowls en los que han participado.
Por eso, a nuestro criterio, por nombre e historia, los 49S son los favoritos.
Como segundo factor está la importancia del Super-domo de Nueva Orleáns, el estadio más moderno de la NFL. El recinto vuelve a ser sede de un Super Bowl luego de más de una década, y de la desgracia que pasó por aquellos rumbos: el huracán Katrina. El último que se llevó a cabo ahí fue el XXXVI, que vio a los Carneros de San Luis perder ante los Patriotas de Nueva Inglaterra.
Independientemente de su historia, un estadio techado siempre es punto a favor de los quarterbacks, pues no hay viento y eso les ayuda a completar sus pases.
El tercer factor es el adiós de Ray Lewis. Esta temporada fue la última para el linebacker que se retirará con o sin el título. A partir de la postemporada, cada juego podía ser el último, pero ni los Potros, Broncos y Patriotas pudieron conseguirlo. Para su fortuna, el final de su carrera llegará en un Super Bowl, algo que todo jugador sueña. Este atleta está a la par de una leyenda como Lawrence Taylor (Gigantes de NY), quien se retiró a los 34 años.
Y el cuarto y último factor es el duelo de hermanos. Por primera vez en un Super Bowl se dará un
encuentro de sangre, y no es porque ésta vaya a correr en el campo, sino porque los entrenadores de ambos equipos son hermanos.
John Harbaugh, a diferencia de su hermano Jim, no jugó profesionalmen-te. Por su lado, Jim lo hizo con varias franquicias como Chicago, Indianapo-lis, Carolina, San Diego e increíblemente, con Baltimore en 1998.
Ahora, ambos son coaches de equipos exitosos. El año pasado se quedaron fuera de este encuentro al perder los partidos de campeonato en sus respectivas conferencias.













