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Los más olvidados


Aqui en EU

2/22/2013, midnight
Los más olvidados

Alberto Sánchez cursaba sus estudios en una universidad técnica y vivía por su cuenta cuando perdió su empleo en una ronda de recortes. Luego encontró, y perdió, un segundo empleo. Y un tercero.

Ahora, con lo que él llama "estándares más bajos" y un débil puesto nuevo en un restaurante de comida rápida, Sánchez, de 24 años, no gana lo suficiente para rentar o compartir un departamento.

Pasa las noches en un albergue para indigentes, salvo cuando su hermana le permite quedarse a dormir en su sofá.

Cientos de miles de jóvenes subempleados o desempleados batallan cada noche para encontrar un techo a raíz de la recesión, que ha dejado a trabajadores entre 18 y 24 años con el des-

empleo más alta entre todos los estadounidenses.

Quienes se pueden mudar de vuelta con sus padres (la llamada generación bumerang) son los que tienen suerte. Sin embargo, esa no es una opción para aquéllos cuyas familias han sido duramente golpeadas por la economía.

Sin un domicilio estable, son un grupo que permanece elusivo, con la esperanza de evitar el estigma de la indigencia pública.

Estos adultos jóvenes son el nuevo rostro de una población nacional de indigentes, la cual, señalan expertos en pobreza, va en aumento. Sin embargo, el pro-

blema es en gran medida invisible. La mayoría de las ciudades no ha hecho esfuerzos especiales para identificar a los adultos jóvenes, quienes tienden a rehuir a los albergues ordinarios por temor a ser victimizados por una población de indigentes crónicos de mayor edad.

"Hace años, no veías lo que parecen ser personas de edad universitaria sentadas a la espera de hablar con un trabajador de crisis porque son indigentes en la calle", externó Andrae Bailey, director ejecutivo del Communi-ty Food and Outreach Center, una de las mayores organizaciones de beneficencia en Florida.

Hoy en día, eso es algo normal para muchos.

Durante generaciones, los servicios para indigentes estaban dirigidos a dos grupos: niños dependientes y personas de mayor edad. Poca atención se enfocó en los adultos jóvenes.