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Cambio hacia la paz


Mexico

1/11/2013, midnight
Cambio hacia la paz

En la última semana del año, en Chihuahua, cuatro mujeres que iban a un funeral fueron secuestradas y más tarde asesinadas. El 31 de diciembre, un criminal fue asesinado dentro de la sala de cuidados intensivos; los sicarios huyeron sin problema. Esa misma tarde un grupo armado mató a cinco personas en un bar en Torreón y los cadáveres de seis más fueron hallados en Saltillo, ambas poblaciones de la norteña Coahuila. Y en San Luis Potosí perdieron la vida a tiros y en distintos hechos un exalcalde de Ciudad del Maíz y una exregidora de Huehuetlán.

Estos hechos forman parte del mapa de la violencia en México, de esa geografía dominada por criminales para quienes el 1 de diciembre de 2012, fecha de llegada al poder del presidente Enrique Peña Nieto, no significa nada.

Peña ha erradicado del discurso labelicosidad que puso en boga su antecesor, Felipe Calderón, cuya administración hizo de la lucha anticrimen su único objetivo.

Desde el 1 de diciembre, la televisión no transmite más esos anuncios de auto-elogio, en los que se presentaba a peligrosos delincuentes con sus respectivos arsenales.

Peña anunció una nueva estrategia que rompe con el discurso de su antecesor.

Con un tono solemne y firme, el mandatario advirtió que "no habrá improvisación" en la política de seguridad, cuyas novedades son: la división del territorio en cinco regiones operativas; creación de una Gendarmería Nacional —sobre el modelo de la Guardia Civil española—; establecimiento de un mando único policial en los estados y modernización de la Procuraduría General de la República, que haga de la "investigación científico-criminal la piedra angular de la justicia".

Tras presidir su primer Consejo de Seguridad, Peña enunció sus objetivos.

El primero, pretende asignar responsabilidades y fechas precisas de cumplimiento para todas las instituciones y evitar una política de seguridad meramente "reactiva", que vaya detrás del crimen.

El segundo dará impulso a la legislación en defensa de las víctimas y de los desaparecidos y depurará el Instituto Nacional de Migración, una dependencia acusada de corrupción y negligencia.

El tercero prevé crear la Gendarmería Nacional, que será responsable de fortalecer el control territorial así como de instalaciones estratégicas como puertos, aeropuertos y fronteras y que contará inicialmente con 10.000 agentes.

El nuevo Gobierno priís-ta habla menos de criminales y más de paz.

Pero en tanto la nueva estrategia anticrimen no rinda frutos, para muchas regiones enteras de México el cambio de inquilino en la residencia oficial de Los Pinos no significará más seguridad.